Una de las señas de identidad de Lagungarri es el modelo de cesión de uso. En este sistema, las personas residentes no son propietarias de las viviendas, sino que disfrutan de ellas mediante un derecho de uso vitalicio, vinculado a su condición de socias de la cooperativa. Este modelo es característico de los proyectos de cohousing y responde a una apuesta clara por la vivienda como bien de uso y no como activo de mercado.
El objetivo del proyecto no es la obtención de beneficios económicos, sino la creación de una comunidad basada en el bienestar colectivo, la cooperación y el respeto mutuo. Al eliminar el afán de lucro y la especulación inmobiliaria, el modelo contribuye a mantener condiciones económicas más accesibles y estables para las personas residentes, fomentando la equidad y la solidaridad interna.
Las viviendas y los espacios comunes se gestionan de forma colectiva y democrática, garantizando que todas las personas socias participen en las decisiones relevantes que afectan a la vida comunitaria, desde la gestión de los espacios compartidos hasta la organización de actividades y cuidados.
Lagungarri se estructura como una cooperativa sin ánimo de lucro en la que los recursos económicos se destinan exclusivamente al mantenimiento, mejora y sostenibilidad del proyecto y de la comunidad. La prioridad es ofrecer un entorno que combine autonomía personal con seguridad y apoyo mutuo, promoviendo una convivencia activa y responsable.
En este marco, las aportaciones al capital social forman parte del compromiso cooperativo y están protegidas por el propio modelo. Su recuperación en caso de baja o sucesión se rige por lo establecido en los estatutos de la cooperativa y no depende del valor de mercado de la vivienda, reforzando su carácter no especulativo..
El proyecto se inspira en modelos de vivienda cooperativa en cesión de uso con una larga trayectoria y solvencia, como los desarrollados en Uruguay, donde desde hace décadas se demuestra que es posible combinar estabilidad residencial, protección del capital aportado y ausencia de especulación inmobiliaria. Lagungarri asume esta experiencia como referencia para reforzar el carácter colectivo, estable y no especulativo de su propuesta.